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LAS PRETENCIOSAS AMENAZAS CLERICALES.

A los que no formamos parte del rebaño católico nos hace mucha gracia la seriedad con la que la Iglesia ha redactado su Código de Derecho Canónico. De entrada, nos parece que hablar de Derecho Canónico es como hablar de Derecho Gambusino o de Derecho Trocolar, o sea, un castillo en el aire, que tiene menos valor jurídico que el reglamento de régimen interno de la empresa "Clavos Martínez" para los titiriteros de Shangai.

Pero ellos se lo toman en serio. Como parten del falso presupuesto de que todos los que están bautizados son de los suyos, se imaginan que las penas con las que castigan a los infractores de sus delirios canónicos producen en el personal algo diferente al descojone. No se dan cuenta de que sin el poder coercitivo que tenían cuando podían quemar vivo al personal no son más que una pandilla de individuos disfrazados de mamarrachos que lo único que consiguen con sus amenazas es hacernos reír ante tan alta dosis de patética pretensión. La única diferencia entre esta gente y Carmen de Mairena mandando a tomar por culo a los que se ríen de ella, es que Carmen de Mairena no tiene su Código de Derecho Canónico particular, pero a los que nos negamos a sus mangoneos nos parecen tan "frikis" como ella.

En su cánon 1364.1 dicen: "el apóstata de la fe, el hereje o el cismático incurren en excomunión "latae sententiae", quedando firme lo prescrito en el cánon 194.1,2". ¿Qué dice el cánon 194.1,2? Pues más o menos que los curas que apostaten dejan de ser curas. ¡Nos ha jodido mayo con sus pájaros y sus flores!

Para terminar, una breve explicación de lo que entiende esta gente por "latae sententiae". Las penas que la clericalla impone a sus "delincuentes" (porque tienen el morro de llamar delincuentes a quienes quebrantan alguno de sus caprichos canónicos) son de dos tipos: "ferendae sententiae" o "latae sententiae". Las primeras se imponen tras un proceso en el que el acusado puede defenderse. Las segundas, o sea, las "latae", se imponen automáticamente, sin juicio previo. Esto, para los que apostatan es una buena noticia, pues sería un coñazo tener que asisitir a un montaje judicial asotanado.

Son como niños a los que los Reyes Magos les han dejado el Juego de Creerse Importante" de la señorita Pepis.

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