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TUS AMIGOS NO TE OLVIDAN

Luis Carandell es sobradamente conocido como padre y fundador de la Celtiberología, ciencia que no viene en la división kantiana de los saberes humanos, pero que existir, existe. Sus dos libros Celtiberia Show y Celtiberia Bis abrieron un nuevo tipo de literatura en el campo de las publicaciones españolas, y ese sano talante se infiltra a veces, incluso, en sus numerosos libros y artículos serios y de carácter político.

Tus amigos no te olvidan es un libro difícil de encuadrar si no es en esa categoría celtibérica. No es un libro de humor. Tampoco es un libro reportaje o libro documento. Mucho menos es un ensayo filosófico sesudo sobre la muerte. Y, sin embargo, hay de todo un mucho.

Intentar explicar lo que es este libro es como querer "contar" una sinfonía o la marcha fúnebre de Chopin. Lo único que sensatamente podemos hacer es invitaros a que lo leáis y nosotros os acompañaremos en el sentimiento, perdón, en la lectura. Seguro que os divertís.

"En España no hay descanso eterno para los muertos y eso de la sepultura perpetua es una de las mentiras convencionales más absurdas", decía Ramón Gómez de la Serna en su biografía de Quevedo al hablar de los sucesivos entierros del gran escritor. En efecto, España es uno de los países del mundo donde menos se deja en paz a los muertos y donde se les dan más paseos, de modo que nunca están seguros de que se les dejará tranquilos. La crónica funeraria española, está llena de procesiones con reliquias de santos, el corazón de Santa Teresa, el brazo de San Francisco Javier, que hace muy pocos años todavía hemos visto deambular de un lado a otro por nuestro país. Si al Cid Campeador lo ataron sus fieles, muerto, al caballo para que les llevara a la victoria contra los moros, Doña Juana la Loca paseó por Castilla el ataúd de Felipe el Hermoso a'fin de que fuera contemplado por las gentes.

Una de las más macabras historias funerarias de esta Península es la que el gran Luis Vélez de Guevara llevó al teatro con el título de Reinar después de morir. Don Pedro de Portugal mandó desenterrar el cadáver de ¡u esposa Inés de Castro a quien habían dado muerte sus enemigos cuando 61 no era todavía rey y ordenó a los dignatarios de la corte que rindieran pleitesía al cadáver sentado en el trono y le besaran la mano. En la iglesia del convento cisterciense de Alcobaça pueden admirarse los sepulcros de don Pedro y de doña Inés, que constituyen dos soberbias piezas de la escultura funeraria.

Desde las costumbres y ritos funerarios, a veces tan cómicos, pasando por las esquelas, epitafios, necrológicas y fúnebres oraciones, sin olvidar los prósperos y desconocidos negocios de la muerte o el humor negro y socarrón con que se trata de paliar su inevitable y tremenda presencia, todo eso y mucho más aquí yace en este libro, y que el lector no se nos asuste, libro singular e indefinible cual espectro en noche de ánimas...

"Tus amigos no te olvidan".
Luis Carandell. Ediciones 99, S.A. 1975. 220 p. Ils.
ISBN 84-251-0175-1