LA REVUELTA DE LOS CRISTEROS: UNA VISIÓN PERSONAL

La "Cristiada" o "Guerra de los cristeros" es un episodio casi desconocido en España; es un ejemplo de hasta dónde es capaz de llegar la Iglesia en su enfrentamiento con los poderes públicos cuando ve mermados sus intereses por la legislación civil. En CAGONDIOS creemos necesario divulgar estos hechos, no solo porque forman parte de la historia de un país hermano, sino para recordárselos cuando nos digan aquello de "mi reino no es de este mundo".

Se conoce como Cristiada o Guerra de los cristeros al enfrentamiento entre el gobierno y la Iglesia mexicanos que tuvo lugar entre los años 1926 y 1929. Las relaciones entre ambas entidades no eran lo que se dice muy cordiales desde la politización que la Iglesia había adquirido durante las pasadas guerras civiles. La Iglesia había apoyado a los conservadores frente a los liberales y proponía la cristiandad como modelo a seguir. Por su parte, los liberales proponían la secularización de los bienes del clero y la supresión de las órdenes religiosas.

En 1924 alcanza la presidencia de México el general Plutarco Elías Calles. Porfirio Díaz había cedido la explotación del petróleo mexicano a empresas estadounidenses y una de las primeras decisiones del nuevo presidente fue imponer un férreo control a estas empresas, lo cual supuso un conflicto con su vecino del norte. A este primer conflicto siguieron otros, entre los que cabe destacar el surgido entre la Confederación Regional de Obreros Mexicanos (CROM), sindicato oficialista, y el resto de sindicatos, entre los que figuraban los católicos.

Resultado de este enfrentamiento fue que la CROM, con la intención de debilitar a sus antagonistas, creó su propia Iglesia, llegando incluso a nombrar un Papa mexicano. El proyecto no tuvo el éxito que esperaban sus promotores, pero sirvió a la Iglesia de excusa para jugar a la contra y crear la Liga Nacional de Defensa de las Libertades religiosas (LNDLR), auspiciada por el llamado Partido Negro, que era como se conocía al Partido Católico Nacional.

El hecho de que el Partido Negro fuera adicto al Papa, considerado un jefe de estado extranjero, y de que el petróleo estuviera en manos estadounidenses, exacerbó los ánimos nacionalistas. Entre los católicos y los liberales el conflicto llegó a extremos que forzaron al gobierno a tomar medidas y el presidente Calles firmó una ley que regulaba el
artículo 130 de la Constitución, que limitaba los poderes de la Iglesia. Esta ley entró en vigor el 31 de julio de 1926. Todos los sacerdotes deberían registrarse en Gobernación, ordenó que los sacerdotes extranjeros abandonasen el país y cerró un determinado número de escuelas católicas, de templos y de conventos.

La Iglesia, tras consultar con Roma y con la venia papal, respondió a esta decisión gubernamental procediendo a la inmediata suspensión de cultos y el boicot a la economía nacional, aconsejando a los católicos que comprasen solo lo estrictamente necesario para su subsistencia.

A la huelga de de cultos respondió el gobierno precintando las iglesias y haciendo inventario de su contenido. La Iglesia, por su parte, atizó a los creyentes contra el gobierno y comenzó a correr la sangre en diversos amotinamientos, el más importante de los cuales fue el de los cristeros. Los obispos presentaron al gobierno una propuesta de reforma constitucional, que -naturalmente- no fue atendida. Fue entonces cuando los dirigentes de la Liga decidieron tomar las armas, demostrando así que no se trataba tanto de luchar contra unas leyes que no gustaban a la Iglesia, como de derribar al gobierno y alcanzar el poder.

En julio de 1927 los cristeros, enfrentados al ejército federal sumaban eran más de veinte mil y actuaban en grupos independientes de guerrilleros, sin seguir una estrategia común. Las sucesivas derrotas forzaron a la Liga a buscar un mando común que fuera un buen estratega. Así fue como se hizo con la dirección el general Gorostieta, que no era un cristiano ejemplar, pero que sentía un odio visceral hacia el gobierno y el presidente de la república.

Durante las guerras cristeras los dos bandos contendientes cometieron actos de salvajismo, aunque conviene no olvidar que fue la Iglesia quien se rebeló contra un gobierno legítimo.

Los cristeros, en particular, se dedicaban a quemar escuelas, multilando de paso a los maestros de las zonas campesinas, a quienes cortaban las orejas y la lengua para impedirles su labor de impartir clases. Muchas veces los castraban. Todas estas barbaridades eran publicitadas, comentadas y ensalzadas con singular regocijo por las publicaciones religiosas cristeras. La propaganda cristera denunció la educación sexual como un plan metódico, ideado y promovida por el judaísmo y la masonería internacionales para terminar con la civilización cristiana.

La táctica cristera consistía en atacar intempestivamente y huir enseguida a través de un terreno que conocían a la perfección. El ejército, acostumbrado a la lucha tradicional a base de infantería y frentes establecidos, se veía desbordado.

Aprovechando el conflicto cristero se produjeron unas cuantos levantamientos contra el gobierno, que tardó tiempo en sofocar, debiendo dedicar parte de sus efectivos en perjuicio de la lucha contra los cristeros. Resueltos estos conflictos, el ejército en pleno se dedico a la lucha contra la rebelión católica. Esta circunstancia, unida a una suavización de su conducta hacia los civiles y a la aceleración de la reforma agraria hizo disminuir el apoyo de la población a los cristeros.

Por otra parte, la presión de los EEUU obligó a ceder a Calle en el asunto del petróleo mexicano, tras lo cual los yanquis se ocuparon de buscar una solución al problema de los cristeros y envían a Morrow, un hábil político como embajador. La Santa Sede nombró negociador a mons. Ruiz y Flores.

El 2 de junio, antes de iniciar las negociaciones, monseñor Ruiz y Flores escribió al presidente de la Liga Nacional de Defensa de las Libertades religiosas: No creemos que la hostilidad al gobierno logre lo que deseamos, porque ya se ha visto que la Defensa Armada no es capaz de derrocar al gobierno, contando éste, como cuenta, con todo el apoyo material y moral del gobierno americano [...] El Papa está por un arreglo decoroso y quiere que todos, Obispos, sacerdotes y fieles ayuden en eso [...] Si esa transigencia del Papa produce los males que lamentas, creo que son mayores los males que el Papa prevé en la intransigencia.

El clero mexicano ya no abrigaba ninguna ilusión respecto al fin de la lucha armada de los cristeros.

Entre el 12 y el 21 de junio se conjura la guerra. El día 22 son publicados los "arreglos": la ley de Calles era suspendida, pero no derogada; se otorgaba amnistía a los rebeldes; se restituían las iglesias y la Iglesia podía realizar nuevamente los cultos.

Regresar a la situación anterior a la guerra costó unos 90.000 muertos. 60.000 federales y 30.000 cristeros. Demasiada sangre para semejante resultado.

Desgraciadamente la lucha de los cristeros no sirvió para la liberación de los humildes. La Iglesia manipuló al pueblo y lo levantó en armas contra el gobierno porque no legislaba como ella quería. Al acabar la revuelta, el pueblo estaba formado por mucha menos gente, pero a la Iglesia, naturalmente, le pareció bien. ¿Cómo iba a parecerle mal si fue ella la organizadora de la masacre? ¿Y los muertos? Los liberales, agrarios o federales estarán asándose en el infierno. Los suyos, por el contrario, estarán sentados a la diestra de Dios Padre. El Papa Wojtyla lo certificó con la beatificación de unos cuantos de ellos y la propaganda católica ha convertido en epopeya lo que no fue más que una escabechina que urdió para defender sus más espurios intereses.

Apéndice:

Los siguientes grupos fueron organizados y auspiciados directamente por la Iglesia Católica desde el movimiento cristero en 1925 hasta la transformación del movimiento Sinarquista en dos grandes corrientes de la derecha radical cristiana y la derecha secular entre 1929-1935.

PCN: Partido Católico Nacional.
ACJM: Asociación Católica de la Juventud Mexicana.
DM: Damas Católicas.
ANCPF: Asociación Nacional Católica de Padres de Familia.
ACM: Acción Católica Mexicana.
LNDR: Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa.
CNE: Confederación Nacional de Estudiantes.
UNEC: Unión Nacional de Estudiantes Católicos.
TECOS: Grupo Integrado en la Universidad Autónoma de Guadalajara.
UNS: Unión Nacional Sinarquista.
PFP: Partido Fuerza Popular.
PUN: Partido Unión Nacional.
PNM: Partido Nacional Mexicanista.
PDM: Partido Demócrata Mexicano.
FTM: Falanges Tradicionalistas Mexicanas.
CEM: Corporación de Estudiantes Mexicanos.
FUA: Frente Universitario Anticomunista
MURO: Movimiento Universitario de Renovadora Orientación.
GUIA: Guardia Iberoamericana.
MFC: Movimiento Familiar Cristiano.
CON: Confederación de Organizaciones Nacionales.
CNL: Consejo Nacional de Laicos.
EVC: El Verdadero Catolicismo.