LA REPRESIÓN CULTURAL

III.- La renovación erasmista.

Mucha mayor dimensión iba a alcanzar el conflicto entre el humanismo español y sus adversarios tradicionalistas dos decenios más tarde, cuando su corriente más vigorosa, inspirada en Erasmo de Rotterdam, pudo ser denunciada como precursora y cómplice de Lutero, contra cuya herejía se movilizaban todas las fuerzas católicas adversas a cualquier revisión de las creencias y prácticas tradicionales, o de la cultura universitaria en que se apoyaban. Ya antes de que sonara el nombre de Lutero, la crítica alada lanzada por Erasmo contra las viejas disciplinas en su paradójico "Elogio de la locura" puesto en boca de la locura misma, había alarmado a un teólogo lovaniense de espíritu moderado como Martín Dorp, incitando a salir en defensa de la nueva cultura cristiana al propio Thomas Moro (futuro mártir del catolicismo en Inglaterra).

Pero en 1516 había acogido el propio papa León X el homenaje de Erasmo que le dedicaba su edición bilingüe del Nuevo Testamento, texto griego anotado y nueva versión latina distinta de la Vulgata, acompañándola con unos manifiestos entusiastas que propugnaban la teología humanística, renovada por el estudio directo de la Sagrada Escritura a ejemplo de los Padres de la Iglesia, cuya tradición se trataba de reanudar relegando al olvido los siglos de la cultura escolástica medieval. Cobraba una actualidad candente el "Enchiridion" o "Manual del caballero cristiano" publicado por Erasmo a principios del siglo para incitar a todos los cristianos a centrar su vida religiosa sobre el conocimiento de la palabra divina, la fe en Cristo, dedicándole un culto en espíritu y desvalorizando todo lo que fuera en la piedad formalismo y devoción exterior. Para Erasmo, fraile exclaustrado, la fe supersticiosa en la observancia de una regla monástica se convertía en ejemplo privilegiado de lo que no tenía derecho de pasar por auténtico cristianismo.

¿Cómo podía la Inquisición, responsable de la defensa de la tradición ortodoxa en España, no alarmarse ante la pujanza conquistadora de la flamante "Philosophia Christi", cuando, entregada ya Alemania a la revolución religiosa, declarada la guerra a las indulgencias de Roma como negadoras de la relación primordial del creyente con su Redentor, se secularizaban y casaban muchos religiosos alemanes, mientras que las universidades de Lovaina, Colonia y París condenaban solemnemente el luteranismo no sin manifestar hostilidad al erasmismo por lo que tenía de afín a la nueva herejía? Replicaban entonces a la censura de los Colonienses contra los estudios hebraicos del humanista Reuchlin las carcajadas de los humanistas proluteranos en sus "Epistolas de los hombres obscuros" ridiculizando la nueva encarnación de la barbarie medieval.