LA IGLESIA, NO SUJETA A LA LEY DE ASOCIACIONES

La Iglesia católica es la única organización con nombre propio en la Ley Orgánica del Derecho de Asociación aprobada por la Comisión Constitucional del Congreso.

El derecho de asociación proclamado por el artículo 22 de la Constitución está sujeto a exigencias tan fundamentales como la democracia interna, la transparencia contable o una rendición de cuentas del Gobierno al Parlamento sobre las subvenciones que se faciliten a las organizaciones sujetas a la nueva ley.

Sin embargo, se exceptúan las asociaciones de la Iglesia católica que hayan adquirido personalidad jurídica civil. Hasta la aprobación de la ley, esas organizaciones católicas (Cáritas, Manos Unidas y otras) estaban sujetas al ordenamiento del Estado y debían celebrar una asamblea anual de socios para rendir cuentas de su actividad, pero ahora, gracias al PP, han quedado libres de esas ataduras.

El que las asociaciones civiles de la Iglesia católica no estén sometidas a la Ley de Asociaciones origina una doble discriminación: frente a asociaciones laicas, que sí lo están y que compiten con las de la Iglesia católica para repartirse las ayudas públicas, y frente a otras congregaciones religiosas no católicas, cuyas asociaciones sí tendrán que someterse a la Ley de Asociaciones.

Esto es lo que los meapilas entienden por aconfesionalidad.

Fuente: http://perso.wanadoo.es/laicos/2001/746N-ley-asociaciones.htm