EL PAPA TAMBIÉN TIENE UN PASADO

A favor o en contra. Las evasivas no valen, porque son el recurso de los cobardes. La Alemania que se unificó está ahora dividida, entre los que aceptan que su escritor más glorificado, Günter Grass, haya mantenido en secreto su militancia juvenil en la Waffen-SS, cuerpo de élite del sistema represivo nazi, y los que no le perdonan que estuviera callado durante 61 años.

El chico que se alistó en la organización que presidía Himmler ahora es la máxima figura de la izquierda literaria y la voz crítica del país. Por su pasado han querido someterle a un proceso depurador. El Nobel no peligra. El comité sueco ya ha hecho saber que la valoración de su obra no tiene nada que ver con unas ideas de las que está claro que abjuró. Los suecos habrán aplicado la doctrina de una frase que me dijo una vez el colega valenciano Vicent Ventura sobre los ciudadanos que tenían un pasado: "Todos los que tenemos cierta edad procedemos de algún sitio".

Se ha dicho que Grass ha decidido salir del armario que guarda secretos ideológicos para vender más ejemplares de sus memorias. La prueba es que ya están a la venta. Puestos a encontrar una explicación, daré mi versión. Ansias de vender, por descontado. Pero unidas a la comprensión que el pueblo alemán ha demostrado con el jovencito Joseph Ratzinger, el Papa actual, que se alistó en una organización que lucía la esvástica en el uniforme. Pero el escritor no contó con un detalle: no goza de una facultad papal. Si el Pontífice puede perdonar los pecados más gordos, el pueblo le ha absuelto de su pecado de juventud.

Un tema para el periodismo de investigación. ¿Tienen un pasado limpio todos los que ahora condenan al escritor? Que se averigüe.

Josep Pernau - El periódico, 19-8-2006