RELIQUIAS

Pequeña introducción

El fenómeno "reliquias" fue una planificación de la Iglesia durante una larga época, porque con ello entendía que se fomentaban devociones, cultos y, en resumen, aumento de feligreses y por lo tanto de dinero.

Para la Iglesia de Roma "reliquia", palabra latina, significa "residuo", que queda de un todo. Parte del cuerpo de un santo o de algo por el tocado. Vestigio que se conserva como recuerdo sagrado y por ello digno de veneración, culto y respeto. Los fieles invocan o ruegan ante ello a fin de obtener o agradecer favores, perdón, etc.

Son de considerar "reliquias insignes" tan sólo aquellas partes que hayan padecido martirio siempre que estén enteras y no sean pequeñas: la cabeza, la mano, el brazo o antebrazo, la perna y la rodilla.

La emisión pública de reliquias o su autentificación compete a autoridad eclesiástica no inferior al grado de obispo, que a su vez adquiere tales derechos de la "Sacra Congregatio por Sacramentis et Culto Divino". Estas autoridades velan para que aquellas que resultan dudosas sean retiradas "prudentemente".

El certificado de autenticidad que debe siempre acompañar a la reliquia es signado por la autoridad apropiada con un sello expreso colocado sobre el lacre del relicario.

Las reliquias

Podemos comenzar, por ejemplo, con el anillo nupcial de la Virgen que es propiedad de los herederos de un difunto primado de España, arzobispo de Toledo y que se halla en la provincia de Albacete. Claro que otro anillo nupcial pertenece a los herederos británicos del duque de Berry.

Siguiendo con la Virgen tenemos también su brazo junto con su hígado, el corazón y la lengua en San Pantaleone, Roma, y sus lágrimas se veneran en Bendome. Hay leche de María en varios lugares, siendo las reliquias más célebres la de la catedral de Oviedo y la de Santa María de Popolo, en Roma.

Hay varios Griales todos auténticos, por supuesto. En Valencia, Botionda, Génova, Lucca, Lyon y Reims.

Tenemos también el cuchillo con el que, nada más y nada menos, se circuncido a Jesús. Hubo más de uno pero el que ahora se conserva está en MPC de Roma. No podía faltar la piedra que recibió el "Santo Prepucio"que se veneraba en San Giácomo del Burgo, en Roma, hasta que fue robada. Claro que habría que saber cual de los "Santo Prepucios recibió la mencionada piedra, pues se llegaron a venerar hasta catorce. Hoy sólo se rinde culto a los de Amberes, Hildesheim, Colcata y Santiago de Compostela. También tenemos dos cordones umbilicales de la criatura, uno en Santa María del Popolo en Roma y otro en San Martino. Y ya que estamos hablando de la infancia de Jesús, bueno será decir que sus pañales (se ignora si antes o después de pasar por la tina) se veneran en San Marcello. Roma.

Una campana muy curiosa se conserva en Velilla del Ebro. En su fundición se utilizó el cobre de una de las 30 monedas con que se pagó a Judas la entrega de Jesús.

Más: Se veneran tres clavos de la crucifixión en Santa Práxedes, dos en San Pedro, uno en Santa Cruz de Jerusalén y un largo etcétera.

Pelo de la Virgen y de Maria Magdalena son venerados en Sangüesa, y el de Juan el discípulo amado, puesto sobre el cráneo de Santa Aguerre en el Sancta Sanctorum (*) en Roma.

La cola del asno que llevó a Jesús se encuentra en el MPC (**) en Roma.

Se veneran hasta sesenta dedos de Juan el Bautista, en algunas iglesias y, sobre todo, en múltiples conventos.

Una de las reliquias más chuscas es la de las lentejas de la última cena. Hay ejemplares en el Sancta Sanctorum y en el MPC de Roma, conjuntamente con pan sobrante de la misma.

El mantel de la antedicha cena se muestra una vez al año en la iglesia de la ciudad de Coria.

Si se tiene el mantel y la comida no podía faltar la mesa que se venera en Roma. El problema surge cuando nos encontramos con otra mesa de la última cena en la catedral de Sevilla.

En relación con la pasión, la lanza de Longinos se encuentra en San Pedro de Roma, la esponja que empapó el vinagre en el Sancta Sanctorum, y varias espinas de la corona en Petilia, Santa Croce de Jerusalén, Oviedo y Sevilla.

En cuanto a reliquias concernientes al nacimiento tenemos paja del pesebre de Belén en Santa María la Mayor y los rayos de la estrella de los Magos en el MPC de Roma.

Existe una reliquia de la marca de las posaderas (vulgo culo) de Jesús, que quedaron marcadas sobre piedra y que se venera en Reims. También se conservan y veneran las huellas de sus pies que se guardan en el Museo del Capitolio, y las de su madre en la iglesia de Lexeitia.

Y no podríamos cerrar esta breve lista sin nombrar las tres Sábanas Santas que existen. La más nombrada es, por supuesto, la de Turín, otra se venera en Sangüesa y la tercera, aunque sólo del rostro, en la catedral de Oviedo.

Dejo tres para el final: mis tres reliquias favoritas.

La mejor de todas es un estornudo del Espíritu Santo que cerrado en una botella se venera en la iglesia de San Frontino y hoy se halla en el Sancta Sanctorum en el Vaticano.

Tampoco está nada mal un suspiro de San José, recogido también en una botella y depositado por un ángel en una iglesia cercana a Blois y conservado ahora en el Sancta Sanctorum del Vaticano.

Y por último, pero no por ello menos imposible, tenemos las plumas de las alas de los ángeles Gabriel y Miguel que se veneran en Liria.

¿Comentarios? Supongo innecesario añadir nada. Creo que esta pequeñísima relación se comenta por sí sola.

S.B. 20-12-04

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(*) Es una capilla adyacente al laterano y muy inaccesible. En el altar de la misma sólo puede decir misa el papa.

(**) Museo di Prehistoria Comtemporanea.