SAN SIMON "EL ESTILITA"
Por Elma Cantos

San Simón
¡Este santo es fantástico!

Nace cerca del año 400 en el pueblo de Sisan, en Cilicia, cerca de Tarso.

Hasta los 15 años, fue cabrero.

Un día, entró en una iglesia y oyó las bienaventuranzas.

Se quedó "colgao" y decidió entrar en un convento "para mayor seguridad"

Como no tenía libros (o no sabía leer) se aprendió de memoria los 150 salmos de la Sagrada Biblia, para rezarlos todos cada semana, 21 cada día.

Se le considera el inventor del cilicio. Se ató a la cintura un bejuco espinoso para dominar sus tentaciones. Un día, el superior del monasterio se dio cuente que le churreteaba sangre y entonces descubrieron que tenía la soga incrustada en la carne.

El abad, lo tiró a la calle.

Se fue a vivir a una cisterna seca, abandonada y se le ocurrió la feliz idea de ayunar 40 días como Jesús.

Los primeros 14 días estuvo de pié rezando…

Los 14 días siguientes, sentado…

Los últimos días era tal su debilidad que rezaba acostado. Un anciano, que sabía de su "hazaña", fue a verlo, allí lo encontró, medio muerto, le dio agua y un poco de pan y lo revivió.

Desde entonces pasaba así todas las cuaresmas de su vida, como penitencia por sus pecados y para obtener la conversión de los pecadores…

Se fue a vivir a una cueva en el desierto, llamó a un cerrajero y se hizo atar con una cadena a una roca y soldarla para evitar la tentación de irse. Así estuvo varias semanas.

Venían los domingueros a pedirle consejos, (y tirarle cacahuetes)

Pasó por allí (por el desierto) el Obispo de Etioquia y le obligó a soltarse.

Para evitar que le molestaran tantos visitantes, ideó una forma de vivir totalmente nueva y rara (pero…rara, rara…)

Se hizo construir una columna de tres metros para vivir allí, al sol, al agua y al viento. La gente aún iba más. Después se la hizo de 7 metros, y más tarde como la gente todavía trataba de subirse, hizo levantar otra columna de ¡17 m.! y allí pasó los últimos 37 años de su vida.

Columna, se dice "stilos" en griego, por eso le llamaron: "Simeon el estilita"

Solo comía una vez a la semana.

Se pasaba el día rezando. Unos ratos, de pié, otros, arrodillado y otros, ¡haciendo el pino! ¡Con la cabeza en la punta de la columna!

Un sacerdote le llevaba cada día la Sagrada Comunión…

¿Y se la subía?...

Las gentes acudían a montones a pedirle consejos…

Predicaba dos veces al día…

Convirtió a miles de paganos…

Algunos lo insultaban, para probar su paciencia y nunca respondió, ni se disgustó.

Un día, para tentarlo, los monjes y vecinos le dieron la orden a gritos que se bajara de la columna y se fuera a vivir con ellos.

Simón- que sabía- (¡pobre hombre!) que sin humildad y obediencia, no hay santidad, se dispuso inmediatamente a bajar de allí. Pero los monjes, al ver su docilidad le gritaron que se quedara otra vez allí arriba "por que esa era la voluntad de Dios".

Murió el 5 de enero del año 459. Estaba arrodillado, rezando, con la cabeza inclinada y así se quedó muerto. ¡Menos mal que no estaba en la hora del pino! (Además de morirse se hubiera escoñao)

En su sepulcro se obraron muchos milagros…

Y en el lugar de la columna se construyó un gran monasterio para los monjes que quisieran hacer penitencia.

¡¡¡¡Ufff!!!

Elma Cantos (texto e ilustración)