EL HOLOCAUSTO CATÓLICO. INTRODUCCIÓN

Yugoslavia fue, durante la II Guerra Mundial, el escenario de uno de los genocidios más crueles de la historia. Con el beneplácito y la colaboración de la Alemania nazi y de la Iglesia Católica, representada por Aloisi Stepinac, obispo de Zagreb, Croacia se convirtió en 1941 en un estado independiente. Ante Pavelic, un católico ferviente y sanguimario, creó y dirigió un partido rebelde: la ustacha. A los dos meses de que los nazis ocuparan Yugoslavia, el partido ustacha anunció el programa de conversión obligatoria al catolicismo y de deportación y exterminio de los dos millones de ortodoxos serbios del país.

Al acabar la guerra y hacerse públicos los horrores del régimen nazi, los aliados prometieron al mundo que pondrían ante la justicia a los responsables de aquellos hechos. En el caso de los criminales católicos croatas, tan solo fue posible detener a una tercera parte de los 150.000 denunciados. Los norteamericanos descubrieron una red secreta, denominada en clave "Ratlines", en la que jugaba un papel principalísimo la Iglesia Católica y El Vaticano. Esta red se creó con el fin de facilitar la huida a Sudamérica de los criminales nazis, particularmente de los católicos ustacha. Personajes como Ante Pavelic, Andrija Artukovic, Gustav Wagner, Klaus Barbie, Franz Stangl, Walter Rauff, Josef Mengele y Adolf Eichmann, fueron algunos de los miles de criminales de guerra que la Iglesia Católica escamoteó a la justicia.

Ante Pavelic no fue un criminal de guerra como los demás, fue un führer olvidado de la II Guerra Mundial. En Yugoslavia, Pavelic y su partido, la Ustacha, organizaron su propio holocausto con la bendición de Hitler y de los nazis. Las órdenes de Pavelic condenaron a muerte a medio millón de compatriotas. Por su crueldad, Pavelic es comparable a Hitler y Mussolini. Ahora podemos averiguar cómo Pavelic pudo escapar de la justicia, a pesar de ser buscado por los ejércitos de la Unión Soviética, de Inglaterra y de los Estados Unidos.

La IIGM desencadenó un baño de sangre en Europa del Este. Allí fue donde murió la mayoría de los civiles, en los campos de concentración y en los terrenos del holocausto. Los alemanes redibujaron el mapa de la Europa del Este. Invadieron unos países y forjaron alianzas con otros hasta que el imperio nazi dominó toda la zona. En todos aquellos países, los alemanes encontraron la colaboración de voluntarios locales, grupos nacionalistas movidos por elites étnicas que confiaban en el apoyo nazi.

Esto fue particularmente evidente en la república balcánica de Yugoslavia, donde la Ustacha, el Partido Nacionalista Croata, luchaba por la independencia. Desde el exilio, Pavelic, organizó una campaña prebélica de terror y de asesinatos.

En la imagen inferior se referencian 3 libros. Para los lectores interesados en ello, existe una versión en formato PDF del de Avro Manhattan, Vatican's Holocaust, en la dirección siguiente:
http://www.acts2.com/thebibletruth/Online%20Books/Vatican_Holocaust-Manhattan.pdf