III.- LAS CONVERSIONES FORZADAS.

Instalados en el poder, los ustacha decidieron convertir forzosamente al catolicismo a la tercera parte de los serbios, sus tradicionales enemigos, que profesaban mayoritariamente la religión ortodoxa, deportar a otra tercera parte y exterminar al resto. Ahora que tenían la fuerza, los católicos actuaron con una dureza inusitada.

Las conversiones forzadas de los serbios se realizaron no solo con el conocimiento, sino con la complicidad y el beneplácito del Vaticano y de la jerarquía católica croata. En todo el país se prodigaron este tipo de conversiones masivas, a veces con bautismos de sangre en vez de agua. El sacerdote Ivan Raguz urgió públicamente la matanza de todos los serbios, incluyendo los niños, "para que ni siquiera quede la semilla de estas bestias".

Los ustacha habían establecido las conversiones forzadas en su programa de "eliminación de elementos externos en el territorio croata". Stepinac, arzobispo de Zagreb, convocó una conferencia episcopal para dotar de sanción canónica a este programa. En aquella conferencia se creó el llamado Comité de los Tres, formado por el propio Stepinac, por el obispo Victor Buric y por el administrador apostólico Janko Simrac. Este comité sería el encargado de colaborar con el Ministerio de Justicia y Religión ustacha en todo el asunto de las conversiones forzadas y se acordaron las directrices a seguir.

Siguiendo esas directrices, muchos sacerdotes se comprometieron activamente en la labor conversora, que en muchas ocasiones ni siquiera pudo realizarse porque se procedía a asesinar directamente a los "aspirantes" a conversos. Los croatas sabían lo que eran las conversiones forzadas. El Padre Graham, historiador oficial del Vaticano, afirma que los grupos armados del partido ustacha iban a las zonas rurales y detenían a miles de campesinos serbios.
Las conversiones en masa se celebraban al aire libre. Muchas veces, cuando los del partido ustacha llegaban a un pueblo, se dirigían a un niño y le pedían que se santiguase. Los ortodoxos hacen la señal de la cruz llevando primero la mano al hombro derecho, mientras que los católicos lo hacen al revés. Si la criatura se santiguaba como los ortodoxos, quería decir que era serbio y lo mataban.

El propio Stepinac informaba al Papa el 18 de mayo de 1944 de que el número de "conversiones" al catolicismo de ortodoxos serbios ascendía a 240.000. El obispo Janko Simrak se convirtió en la mano derecha del arzobispo Stepinac en la tarea de presionar a los serbios ortodoxos a convertirse a la fe romana.

En octubre de 1941 Simrak fue nombrado administrador apostólico del obispado grecocatólico de Krizevci. Su tarea consistía en forzar a la conversión a tantos serbios como fuese posible. Poco después de que la conferencia episcopal decidiera forzar la conversión de los serbios ortodoxos, el administrador apostólico Dr. Simrak emitió una resolución que apareció en la publicación oficial del obispado de Krizevci (nº 2, 1942) Entre otras cosas decía: Deben crearse inmediatamente consultorios especiales y comités eclesiales para aquellos que sean convertidos. Estos comités ayudarán a los sacristanes en su trabajo, no sólo en la organización de las conversiones sino también en la creación de parroquias para los conversos. Todos los sacristanes deben recordar que estos días son históricos para nuestras misiones y bajo ninguna circunstancia debemos dejar pasar esta oportunidad, debemos emplear toda nuestra fuerza para lograr nuestros objetivos. Ahora debemos demostrar con nuestro trabajo lo que hemos teorizado durante siglos. Hasta ahora hemos hecho muy poco en cuanto a la conversión, sólo por indecisión, por pequeños obstáculos y quejas de la gente.
Toda gran obra tiene oponentes pero no debemos permitir que eso abata nuestro espíritu porque de su éxito depende nuestra misión universal, la salvación de las almas y la gran gloria de nuestro Señor Jesucristo. Nuestra obra es legítima porque es acorde con la política oficial del Vaticano, con las directrices de la Santa Congregación de cardenales de la iglesia oriental y con la circular del gobierno del Estado Independiente de Croacia del 30 de julio de 1941 que informaba de su deseo de que los miembros de la Iglesia Ortodoxa oriental fuesen convertidos a la fe católica.

En 1941 la publicación diocesana oficial de Djakovo emitió un folleto que fue ampliamente distribuido entre los serbios. Decía: UNA SUGERENCIA AMISTOSA. Nuestro Señor Jesucristo dijo que debía haber un rebaño y un pastor y esta unidad debe cumplirse en el Estado Independiente de Croacia. ¡Escuchad este amistoso consejo, habitantes de fe greco-ortodoxa! El obispo de Djakovo ya ha acogido a miles de ciudadanos en la Santa Iglesia Católica y todos ellos recibieron certificados de honestidad de las autoridades estatales. Seguid el ejemplo de estos vuestros hermanos y acudid tan pronto como sea posible a la Iglesia Católica para ser recristianizados. Como católicos se os permitirá quedaros en vuestras casas. Podréis aumentar vuestra propiedad en paz y educar a vuestros hijos para con Dios y el Estado Independiente de Croacia. En la Iglesia Católica tendréis asegurada la salvación de vuestras inmortales almas.

Al comenzar las conversiones de serbios, muchos sacerdotes y ustacha fueron a ciudades serbias y comenzaron a ejecutar el plan de forma violenta. Las iglesias ortodoxas serbias fueron transformadas en católicas. "Nova Hrvatska" (25 de febrero, 1942) explicaba cómo se llevaban a cabo estas conversiones: La recristianización fue llevada a cabo de forma solemne por el sacristán de Petrinja, el honorable Mihael Razum. Una compañía ustacha estuvo presente en esta solemne ocasión.

"Katolicki List" (nº38, 1941), publicación controlada por el arzobispo Stepinac, afirmaba: Toda la aldea de Budinci fue rebautizada a la fe católica y se creó una parroquia de más de 2.300 personas. La recristianización fue preparada por el padre Sidonije Scholz, franciscano de Nasice, y otros sacerdotes como el sacristán principal de Osijek. En un banquete en el ayuntamiento se oyeron discursos bastante significativos y fueron aclamados Pavelic y Croacia.

Las autoridades ustacha organizaron una división especial encargada de la religión para "acelerar" la cristianización de los serbios. El sacerdote ustacha Dionizija Juric, franciscano y amigo de Pavelic, fue elegido para dirigir esta división, que diseñó un plan para convertir de forma sistemática a los serbios que lograron evitar la persecución y la masacre. Comenzó así una verdadera carrera entre algunos obispos y sacerdotes católicos para ver quién convertía a más serbios y quién acumulaba más bienes de sus parroquias.

Uno de los misioneros más fanáticos de la conversión fue el sacerdote Ante Djuric, del distrito de Dvor. Ordenó la masacre, saqueo y quema de muchas aldeas y envió a cientos de serbios al campo de concentración de Kostajnica. Mutiló y mató personalmente a serbios de Bosanska Kostajnika. En sus discursos enfatizaba siempre que los serbios del distrito de Dvor sólo tenían tres vías de escape: aceptar la fe católica, irse a otro lugar o sufrir la limpieza étnica.

El sacerdote Ambrozije Novak, guardián del monasterio Capucine de Varazdin, fue en 1941 a la aldea de Mostanica acompañado de los ustacha y ordenó al pueblo serbio que se reuniera. Les dijo, de acuerdo con el testimonio de numerosos testigos: Todos los serbios, estáis condenados a muerte y sólo podéis evitar esa sentencia aceptando el catolicismo.

Franjo Pipinic, sacerdote de Pozega, llevó a cabo conversiones masivas de serbios a finales de 1941 con la ayuda del capitán ustacha Peranovic. Dijo al pueblo serbio que aceptar el catolicismo era la única manera de salvarse de la muerte en campos de concentración.

El sacerdote y conocido fascista Peter Berkovic participó en conversiones masivas en los alrededores de Osijek. En "Ustaska Velika Zupa" (nº1372, 27 de abril, 1942) se describen los servicios que prestó con ocasión de su traslado a la "Oficina de Colonización". Parte de este informe dice: Su tarea abarcaba el período desde que los miembros de la Iglesia Ortodoxa oriental se preparan para convertirse al catolicismo hasta que se consuma la conversión y por lo tanto se encargó de la conversión de más de 6.000 personas en los municipios de Vocin, Cacinci y Ceralije".

El sacristán de Ogulin, el canónigo Ivan Mikan, redactó folletos dirigidos a los serbios donde les aseguraba que sufrirían, a menos que fueran rebautizados. Cobraba 180 dinares por cada conversión con lo que en un solo pueblo, Jasenak, recaudó 80.000 dinares entre los serbios.

Ante Djuric, sacerdote de Divusa, pasó a ser administrador ustacha tras la proclamación del Estado Independiente de Croacia. Participó en las obligatorias conversiones de serbios. Sacerdotes serbios ortodoxos, el Reverendísimo Mladen Ostojic de Zirovac y el Reverendísimo Ilija Vranjesevic de Ljubina, dieron el siguiente testimonio acerca de las actividades de Djuric: Antes de escapar, todos los empleados del gobierno y maestros serbios recibieron la orden del sacerdote Djuric de convertirse al catolicismo o abandonar su lugar de residencia y sus cargos. Una vez que aceptaron la conversión se les ordenó confidencialmente que forzaran a los demás serbios a aceptar el catolicismo o en otro caso se marcharan donde pudieran si querían librarse de la ejecución. De este modo, todo cabeza de familia se vio obligado a acudir al maestro local con un certificado de pago de 10 dinares para solicitar la conversión al catolicismo para ellos y sus familias. Los serbios del distrito de Dvor na Uni temblaban de miedo sólo con oír el nombre del sacerdote Djuric, que encerraba a serbios en una cuadra y un granero donde los torturaba con hambre y palizas hasta que aceptaban el catolicismo

Josip Orlic, sacerdote de Sunja y antiguo miembro de la Ustasha, obligó a los serbios de su distrito a aceptar el catolicismo utilizando los campos de concentración como amenaza. La gran mayoría de los serbios se convirtieron porque temían por sus vidas. Pero incluso muchos de aquellos rebautizados fueron llevados al campo de concentración de Jasenovac en mayo de 1942, donde prácticamente todos fueron asesinados. Dentro de este distrito, los ustacha destruyeron las iglesias ortodoxas serbias de Drljace, Brdjani, Kinjacka, Cetvrkovac, Petrinja y Svinjica. El sacerdote Sidonije Scholz fue uno de esos misioneros "sin miedo a los pequeños obstáculos" en la conversión de serbios. Peter V. Kovacevic, maestro de Belenice, declaró lo siguiente sobre él: Los serbios tuvieron que padecer todos los demonios de los sacerdotes católicos. Aceptamos la fe católica con un miedo espantoso. En nuestro distrito (Nasice) el padre Sidonije Scholz constituía la mayor amenaza. Ordenó matar a nuestro sacerdote, George Bogic, del modo más brutal. Lo sacaron de su casa durante la noche y lo masacraron, le cortaron la nariz, la lengua, las orejas y la barba; le abrieron el estómago y le enrollaron los intestinos alrededor del cuello".

El arzobispo Stepinac se mantenía informado. Los sacerdotes romanos locales obligaron a la gente de los pueblos en que los serbios habían sido convertidos o recristianizados a enviar telegramas de agradecimiento al arzobispo Stepinac expresando su profunda devoción. Stepinac fue informado de cada conversión masiva llevada a cabo en cada parroquia. Muchos de estos telegramas fueron publicados íntegramente en el periódico ustacha "Nova Hrvatska" y en la propia publicación oficial diocesana del arzobispo, "Katolicki List". Por ejemplo "Nova Hrvatska" publicó el 9 de abril de 1942 cuatro de estos telegramas dirigidos al arzobispo en los que se informaba de conversiones masivas en aldeas. Uno de ellos decía: 2.300 personas de las aldeas de Drenovac, Pusina, Kraskovic, Prekorecan, Miljani y Gjurisic, reunidas en Slatinski Drenovac, han aceptado hoy la protección de la Iglesia Católica Romana y envían un sincero saludo a su representante.