VI.- NADIE, EXCEPTO EL VATICANO, CONOCE EL PARADERO DE PAVELIC.

En 1945 los diplomáticos de Tito exigieron la detención y extradición de Pavelic y sus seguidores del partido ustacha. Los yugoslavos ya se habían ocupado de miles de croatas vencidos, pero era necesario encontrar a los líderes que habían cruzado la frontera. El Ministerio de Asuntos Exteriores británico y el Departamento de Estado de los Estados Unidos prometieron a sus aliados yugoslavos que los detendrían. Las unidades aliadas registraron la zona que controlaban y no encontraron ni rastro del hombre que buscaban.

En julio de 1945 el embajador de Tito en Londres, mediante carta enviada por valija diplomática, informaba al Foreing Office británico: Pavelic ha caído prisionero de las tropas del comandante de campo Alexander y ahora está en la zona de Austria controlada por el ejército británico.

El Foreing Office británico lo negó categóricamente e informó a la embajada yugoslava en Londres en una nota que decía textualmente: Se están haciendo todos los esfuerzos posibles para averiguar dónde está actualmente Pavelic. El servicio de espionaje británico informó al Foreing Office sobre los rumores de que Pavelic estaba, o bien en Salzburgo, en zona americana, o bien en manos de los soviéticos. Austria había sido dividida en zonas controladas respectivamente por franceses, norteamericanos, británicos y soviéticos, pero las sospechas de los yugoslavos se centraban en la zona británica.

Durante los años 1945 y 1946 las acusaciones yugoslavas se fueron haciendo cada vez más detalladas: Pavelic estaba en una casa cerca de Klagenfurt. Pavelic vivía en un monasterio disfrazado de monje. Pavelic había sido visto cerca de la casa de su familia. En agosto de 1946 la embajada británica en Belgrado comunicó al Ministerio de Asuntos Exteriores yugoslavo que estas informaciones eran de mal gusto y sin fundamento. El embajador de los Estados Unidos en Belgrado comunicaba a Tito en agoste de 1946: Pavelic no ha sido visto en ningún momento bajo custodia británica y ninguna autoridad británica ha sabido nunca dónde está.

Al cabo de tres meses, en noviembre de 1946, un comunicado interno del Foreing Office admitía: Cada vez está más claro que muchos de los colaboracionistas más importantes se están refugiando bajo el ala de la Iglesia

Gracias a la ley norteamericana de libertad de información y gracias también a los documentos recientemente hechos públicos, ahora sabemos por qué tantos criminales de guerra se escaparon por la red de los aliados. Las investigaciones en EEUU, en Australia y en Yugoslavia han permitido conocer la ruta que hizo Pavelic por las "Ratline". Su historia es como la de miles de personas que también se escaparon.

En diciembre de 1946 el servicio de espionaje austriaco se dio cuenta de que cada vez era más factible que Pavelic estuviese en Italia y que solo Draganovic(*) supiese dónde estaba. Draganovic había ofrecido ayuda a Pavelic en Austria y le había proporcionado documentos falsos.

En un documento de los archivos de espionaje de los Estados Unidos, de abril de 1947, puede leerse: En abril de 1946 Pavelic salió de Austria acompañado por un teniente de la Ustacha. Los dos iban vestidos como si fuesen sacerdotes católicos. En Milán Pavelic utilizó los documentos que le había proporcionado Draganovic para obtener un pasaporte español a nombre de Pedro Gonna. En mayo de 1946 Pavelic había llegado a Roma. Entonces sí que se hizo evidente que había encontrado un santuario en el interior del Vaticano.

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(*)Draganovic era un sacerdote croata que vivía en Roma. En el cap. VII nos extenderemos más sobre las actividades de este personaje.